Por qué la identidad de pago está reemplazando a los datos bancarios en los pagos transfronterizos

Durante décadas, enviar pagos a otro país significó compartir un número de cuenta, un código bancario o un formato específico según el banco de destino. Ese modelo empieza a cambiar. Plataformas como Spondula, con su identificador S-Handle, son un ejemplo de una tendencia más amplia: sustituir los datos bancarios tradicionales por una identidad de pago vinculada directamente a la persona, no a una cuenta específica.

El problema de compartir datos bancarios tradicionales

Los sistemas de pago internacionales dependen de formatos que varían enormemente entre países. El IBAN, por ejemplo, se usa en 85 países, pero economías como Estados Unidos, Brasil o India no lo adoptan para pagos domésticos, lo que obliga a cada persona a conocer el formato específico del banco de quien recibe el pago.

Esta falta de estandarización es una de las principales causas de errores, retrasos y fricción en los pagos transfronterizos, especialmente para quienes envían o reciben dinero de países con sistemas bancarios distintos al propio.

Qué significa la identidad de pago

La identidad de pago propone un cambio de enfoque: en lugar de identificar una cuenta bancaria, se identifica a la persona. Un Informe del Banco de Pagos Internacionales (BIS) documenta cómo cada vez más sistemas de pago recurren a identificadores alternativos —como números de teléfono móvil o identificaciones nacionales— en lugar de depender de un formato bancario único para simplificar las transacciones.

El S-Handle de Spondula sigue esa misma lógica a nivel de producto: un identificador único y personal que cualquier remitente puede usar para enviar pagos, sin necesidad de conocer el banco ni el país de origen de quien lo recibe.

Control no custodial: qué significa para los usuarios

Muchas de las plataformas que adoptan este modelo de identidad de pago también funcionan como wallets no custodiales, lo que significa que los fondos permanecen bajo control directo del usuario en cuanto se reciben, sin depender de que un intermediario los retenga antes de liberarlos.

Esta combinación —identidad de pago más control no custodial— reduce dos fricciones al mismo tiempo: la dificultad de compartir datos bancarios correctos, y la dependencia de terceros para acceder al propio pago.

Por qué esta tendencia crece a nivel global

Un informe técnico del Banco Mundial, publicado en febrero de 2026, sobre identidad digital aplicada a pagos instantáneos, explica que vincular una identidad verificada al pago mejora tanto la velocidad como la confianza en las transacciones, particularmente en corredores donde el remitente y el destinatario usan sistemas bancarios distintos.

Este enfoque ya se refleja en iniciativas de bancos centrales y sistemas de pago instantáneo alrededor del mundo, lo que sugiere que la identidad de pago dejará de ser una característica diferenciadora para convertirse en un estándar esperado.

Qué esperar a continuación

Es probable que en los próximos años más plataformas de pago, bancos y fintechs adopten algún tipo de identificador de pago propio, reduciendo gradualmente la dependencia de los números de cuenta tradicionales para transacciones internacionales.

Para los usuarios, esto debería traducirse en menos errores al enviar pagos, procesos más rápidos y una experiencia más parecida a compartir un nombre de usuario que a memorizar una cadena de números bancarios.

 

Author: Entidad MX