La Diputada Leticia Mejía enfatizó la relevancia de preservar las tradiciones vivas que dan raíz y sentido a la identidad estatal.
Toluca, EDOMEX.- En un ambiente lleno de identidad, memoria y orgullo cultural, se llevó a cabo la presentación de una obra que no solo se lee, sino que se saborea, un libro dedicado a las bebidas ancestrales que han acompañado por generaciones la vida ritual y cotidiana de los pueblos originarios del Estado de México, se trata del libro «Bebidas rituales de los pueblos indígenas”.

Durante el evento, la diputada Leticia Mejía García, presidenta de la Comisión de Asuntos Indígenas del Congreso mexiquense, enfatizó la relevancia de preservar las tradiciones vivas que dan raíz y sentido a la identidad estatal. Destacó que este trabajo editorial es una ventana hacia prácticas que han resistido el paso del tiempo y que hoy se consolidan como patrimonio cultural.

“Cada sorbo es memoria, ofrenda y palabra”, expresó la legisladora ante un público conformado por investigadores, cocineras tradicionales y representantes de los 5 pueblos originarios de la entidad, definiendo así que estas bebidas trascienden lo gastronómico para convertirse en símbolos de conexión entre el ser humano, la naturaleza y lo sagrado.
Esta obra editorial es el resultado de un esfuerzo conjunto que reúne saberes de distintos pueblos originarios, como lo es el atole agrio de maíz negro fermentado que preserva la comunidad mazahua en Santa Ana #Ixtlahuaca, hasta el charape otomí en La Magdalena #Temascalcingo, ligado a celebraciones como Corpus Christi. También destaca el pulque de San Juan Atzingo, #Ocuilan herencia viva del pueblo tlahuica, y por su puesto, los conocimientos de los matlatzincas de San Francisco Oxtotilpan, en #Temascaltepec , sin olvidar la tradición mezcalera de #Malinalco , que ha ganado reconocimiento dentro de su denominación de origen.
Leonor Cano Garduño, es la responsable de este proyecto, y quien detalló que el libro busca reconocer, proteger y difundir estas bebidas rituales, entendidas como expresiones cargadas de simbolismo que revelan la cosmovisión de los pueblos.
«Cada capítulo presenta una bebida representativa de los pueblos mazahua, otomí, náhuatl, matlatzinca y tlahuica, acompañada de su historia, proceso de elaboración y recetas tradicionales».
Uno de los momentos más entrañables fue el testimonio de la cocinera tradicional Agustina López Pablo, quien compartió la elaboración del atole agrio, resaltando el valor del fogón, la leña y los utensilios de barro, elementos que —dijo— “dan alma y sabor” a cada preparación.
Lety Mejía reconoció el respaldo de la Junta de Coordinación Política y el acompañamiento de los legisladores Elías Rescala Jiménez y Francisco Vázquez, reiterando su compromiso con la dignificación de los pueblos originarios y el impulso de iniciativas que fortalezcan su reconocimiento.
En ese sentido, recordó la declaratoria del 17 de noviembre como el Día de la Cocina Tradicional Mexiquense, una fecha que busca dar visibilidad a la riqueza gastronómica indígena y fomentar su preservación.
Es así que en cada jícara servida no solo hay una bebida, hay identidad, resistencia y celebración, y ahora, también, un libro que las resguarda para que nunca se apaguen.



