EDOMEX.- En el Estado de México, el fenómeno del “chapulineo” vuelve a exhibirse sin matices. Esta vez, el protagonista es Abuzeid Lozano Castañeda, quien, sin mayor explicación ideológica ni autocrítica pública, dejó atrás su pasado político para integrarse al Partido Verde Ecologista de México como nuevo Secretario de Asuntos Agrarios.
El acto, encabezado por José Alberto Couttolenc Buentello, fue presentado como un logro partidista y una muestra de “crecimiento”. Sin embargo, detrás del discurso persiste una práctica recurrente en la política mexicana, la migración de figuras públicas de un partido a otro sin rendición de cuentas ni congruencia con los principios que antes decían defender.
Lozano Castañeda, quien fue presidente municipal de Ixtlahuaca entre 2022 y 2024, así como funcionario en instancias agrarias, ahora se suma a una nueva estructura política con un discurso que, aunque apela al bienestar social, evade explicar el cambio de camiseta. Su llegada se justifica bajo la narrativa de “trabajar por las familias mexiquenses”, una frase recurrente que, en estos casos, suele encubrir decisiones guiadas más por conveniencia que por convicción.
El evento también contó con la presencia de Héctor Eduardo Velasco Monroy, quien respaldó la incorporación con un mensaje que sintetiza la lógica del momento, “la trinchera puede cambiar, pero la causa no”.
El Partido Verde Ecologista de México, por su parte, confirma una vez más su papel como refugio de perfiles que encuentran en sus filas una segunda —o tercera— oportunidad política. Esta apertura indiscriminada sólo refleja la percepción de que los partidos funcionan como plataformas de acomodo personal más que como espacios de representación ideológica.
En tanto, el Verde insiste que se está consolidando como segunda fuerza en la entidad, y la ciudadanía queda relegada a espectadora de decisiones que responden más a intereses individuales que a proyectos colectivos.



